Roscón de Reyes de Prado Camacho

Algunos de vosotros os preguntaréis quien es Prado Camacho y que es eso de un roscón de Reyes que lleva su nombre, y pensaréis que es una cocinera o repostera profesional. Otros ya habréis oído hablar de este famoso roscón, incluso seguro que es vuestra receta favorita. Yo os cuento que Prado Camacho es una maravillosa persona que le gusta cocinar y que como a muchos de nosotros, le gusta enseñar sus platos por redes sociales, en especial por Facebook. Hace ya bastante años, enseñó por varios grupos de cocina su recetas de hacer roscones, y en pocos días, solo se veían (para el fastidio de algunas…) los roscones elaborado con esta receta, la del roscón de Reyes de Prado Camacho, como se decía. Desde entonces ha sido uno de los roscones que más éxito ha tenido en las redes y es que su secreto está en su elaboración rápida, sin masa madre, con bastante levadura (lo único malo que quizás le veo) y sin mantequilla, un ingrediente que necesita mucho trabajo de amasado. Aún así, el resultado es un roscón que queda muy rico de sabor, suave y esponjoso en los primeros días (no creo que os dure muchos tiempo), y además, con estas cantidades os salen dos buenos roscones grandes o tres medianos. Es un éxito garantizado para los que no quieren complicarse mucho la vida en la cocina, no tienen tiempo o no saben mucho de masas. Pero si queréis complicaros más con otro tipo de roscón clásico, mirar este otro: Roscón de Reyes de Ibán Yarza. Y con estas recetas os deseo que tengáis un feliz día de Reyes

Ingredientes:
• 260 g de azúcar glas
• La ralladura de la piel de una naranja
• La ralladura de la piel de un limón
• 240 g de leche
• 50 g de levadura fresca
• 3 huevos
• 100 g de aceite de girasol
• 50 g de agua azahar
• 800 g de harina de fuerza


* Esta receta no ha sido probada con harina sin gluten, por lo que no sabría decir como quedaría de esponjosa. El tema está en sustituir la harina de fuerza por una harina panificable sin gluten. El resto de ingredientes son aptos, aunque el azúcar glas debe de verificarse que no esté contaminado.

Elaboración tradicional:
En un cacillo, calentar la leche sin que llegue a hervir con el azúcar y las ralladuras. Dejar templar un poco y echar la levadura desmenuzada, mezclar hasta que se disuelva y añadir los huevos batidos, el aceite y el azahar, volviendo a mezclar.
Echar poco a poco la harina e ir amasando con las manos o en una amasadora hasta que veamos que los ingredientes se hayan integrado por completo y quede una masa consistente. Tapar y dejar levar hasta que doble su volumen.
Pasado el tiempo, sacar la masa y con las manos humedecidas en aceite amasarla un poco para quitarle el aire. Dividir la masa en dos o tres porciones similares, formando una bola con cada porción. Para manejar la masa, untamos nuevamente las manos en aceite, así no se os pegará. Tapar con un trapo cada bola y dejar reposar 10 minutos.
Para realizar el roscón, cogemos cada bola y hacemos un agujero en el centro y vamos estirando hacía afuera para hacer mas amplio el agujero. Tenemos que dejar un hueco bastante grande ya que en el segundo levado y en el horneado tiende a cerrarse. Hay gente que le pone un aro o un vaso engrasado para que no se cierre pero si hacéis un buen agujero, no hace falta poner nada, como véis en los míos.
Una vez formado los roscones, dejamos levar nuevamente hasta que doble su volumen, ya colocados en bandejas de hornos y tapados con trapos de cocina. Según la temperatura o humedad que haya en la casa, tardarán más o menos tiempo en levar. Podéis agilizar este paso, introduciéndolo en un horno apagado que haya estado encendido a 50º o al lado de una estufa o calefacción.
Cuando haya levado, pincelar suavemente con huevo batido y adornar al gusto (fruta escarchada, azúcar, guindas, almendras laminadas…)
Precalentar el horno a 180º con un cuenco metálico lleno de agua en el fondo del horno (eso hará que el roscón quede más esponjoso) y una vez llegue a esa temperatura introducir uno a uno los roscones, horneando entre 20 a 25 minutos cada uno.
Una vez horneados y fríos, podéis comerlos tal cual o rellenarlos de nata, trufa, crema pastelera…

Elaboración en Thermomix:
Podemos conseguir el azúcar glas y las ralladuras, introduciendo en el vaso el azúcar en grano con las pieles de una naranja y un limón y pulverizando 20 segundos en velocidad 10. Si ya tenéis el azúcar glas y las ralladuras compradas, introducirlas en el vaso.
Incorporar la leche y programar 4 minutos en temperatura 37º a velocidad 1. Dejar entibiar unos minutos.
Agregar la levadura desmenuzada, los huevos, el aceite y el agua de azahar. Mezclar 10 segundos en velocidad 4.
Echar la mitad de la harina y volver a mezclar 15 segundos en velocidad 6.
Añadir el resto de harina y amasar 6 minutos en velocidad espiga. Pasado el tiempo, bajar la masa con la ayuda de la espátula y amasar 3 minutos más en velocidad espiga.
Dejamos levar la masa dentro del vaso, con la tapa puesta, hasta que la masa doble su volumen y salga por el bocal. Una vez pase eso, amasar 1 minutos en velocidad espiga y verter la masa sobre la zona de trabajo.
Dividir la masa en dos o tres porciones similares, formando una bola con cada porción. Para manejar la masa, untaros las manos en aceite, así no se os pegará. Tapar con un trapo cada bola y dejar reposar 10 minutos.
Para realizar el roscón, cogemos cada bola y hacemos un agujero en el centro y vamos estirando hacía afuera para hacer mas amplio el agujero. Tenemos que dejar un hueco bastante grande ya que en el segundo levado y en el horneado tiende a cerrarse. Hay gente que le pone un aro o un vaso engrasado para que no se cierre pero si hacéis un buen agujero, no hace falta poner nada, como véis en los míos.
Una vez formado los roscones, dejamos levar nuevamente hasta que doble su volumen, ya colocados en bandejas de hornos y tapados con trapos de cocina. Según la temperatura o humedad que haya en la casa, tardarán más o menos tiempo en levar. Podéis agilizar este paso, introduciéndolo en un horno apagado que haya estado encendido a 50º o al lado de una estufa o calefacción.
Cuando haya levado, pincelar suavemente con huevo batido y adornar al gusto (fruta escarchada, azúcar, guindas, almendras laminadas…)
Precalentar el horno a 180º con un cuenco metálico lleno de agua en el fondo del horno (eso hará que el roscón quede más esponjoso) y una vez llegue a esa temperatura introducir uno a uno los roscones, horneando entre 20 a 25 minutos cada uno.
Una vez horneados y fríos, podéis comerlos tal cual o rellenarlos de nata, trufa, crema pastelera…

Elaboración en Panificadora:
En un cacillo, calentar la leche sin que llegue a hervir con el azúcar y las ralladuras. Dejar templar un poco y echar la levadura desmenuzada, mezclar hasta que se disuelva y añadir los huevos batidos, el aceite y el azahar, volviendo a mezclar.
Echar la mezcla en la cubeta de la panificadora, añadir la harina y programar el menú de amasado+levado.
Pasado el tiempo, sacar la masa y con las manos humedecidas en aceite amasarla un poco para quitarle el aire. Dividir la masa en dos o tres porciones similares, formando una bola con cada porción. Para manejar la masa, untamos nuevamente las manos en aceite, así no se os pegará. Tapar con un trapo cada bola y dejar reposar 10 minutos.
Para realizar el roscón, cogemos cada bola y hacemos un agujero en el centro y vamos estirando hacía afuera para hacer mas amplio el agujero. Tenemos que dejar un hueco bastante grande ya que en el segundo levado y en el horneado tiende a cerrarse. Hay gente que le pone un aro o un vaso engrasado para que no se cierre pero si hacéis un buen agujero, no hace falta poner nada, como véis en los míos.
Una vez formado los roscones, dejamos levar nuevamente hasta que doble su volumen, ya colocados en bandejas de hornos y tapados con trapos de cocina. Según la temperatura o humedad que haya en la casa, tardarán más o menos tiempo en levar. Podéis agilizar este paso, introduciéndolo en un horno apagado que haya estado encendido a 50º o al lado de una estufa o calefacción.
Cuando haya levado, pincelar suavemente con huevo batido y adornar al gusto (fruta escarchada, azúcar, guindas, almendras laminadas…)
Precalentar el horno a 180º con un cuenco metálico lleno de agua en el fondo del horno (eso hará que el roscón quede más esponjoso) y una vez llegue a esa temperatura introducir uno a uno los roscones, horneando entre 20 a 25 minutos cada uno.
Una vez horneados y fríos, podéis comerlos tal cual o rellenarlos de nata, trufa, crema pastelera…

Consejos y trucos:
• Si vais muy justo de tiempo y en el segundo levado se os hace muy tarde para hornearlo el mismo día, podéis introducirlo en el frigorífico, eso ralentizará el levado. Para ello debéis de pincelar con huevo el roscón y taparlo con film transparente. Al día siguiente, sacarlo del frigorífico y dejar reposar en un lugar cálido, sobre una hora. Antes de hornearlo, volver a pincelar con huevo.
• Se puede congelar, preferiblemente una vez horneado.

Fuente: Prado Camacho y www.thermofussion.es

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