Ensaladilla de patatas y pulpo

Pues aquí estoy de nuevo, no sabría decir si como algo puntual o permanente, pero esta tarde me he puesto frente al ordenador con música de fondo y mi teléfono móvil repleto de fotografías de platos elaborados que esperan en silencio a que los escoja para estar presente en una de las entradas del blog.
Mi tiempo en la cocina no ha disminuido, pero si el que le dedicaba a las publicaciones en el blog, eso lo habréis notado más de uno, ¿o debería de decir una, une, uno?
Dejando aparte la polémica de lenguaje inclusivo, vamos a centrarnos en la cocina y en la receta que os voy a enseñar. Las altas temperaturas ya nos indican que estamos en pleno verano, así que lo más apetecible para estos días son comidas más bien fresquita como la ensalada que podréis ver a continuación. Rica, sabrosa y fresquita.

Ingredientes:
• 1 k de patatas medianas
• 4 huevos
• 1 cebolleta pequeña
• 8 pimientos de piquillo
• 250 g de patas de pulpo cocidas
• 1 lata de guisantes cocidos
• Aceite de oliva o girasol
• Pimentón *
• Sal


* Verificar que el pimentón no contenga trazas.

Elaboración tradicional:
Cocemos las patatas enteras y con las pieles en una olla, mejor si es de vapor. Mientras, cocemos 3 huevos, reservando el cuarto para la mayonesa que elaboraremos.
Una vez cocida las patatas, las pelamos cuando estén tibias y las cortamos en pequeños trozos. Hacemos lo mismo con los huevos cocidos, la cebolleta, los pimientos de piquillo y las patas de pulpo, reservando unas rodajas para la decoración final. Incorporamos los guisantes escurridos, salamos y mezclamos.
A continuación realizamos una mayonesa casera con pimentón, este ingrediente al gusto de cada uno, en mi caso le he añadido media cucharita antes de emulsionar la propia mayonesa. Necesitamos unos 200 g de mayonesa que añadimos al resto de ingredientes y finalizamos, mezclando de nuevo.
Emplatamos y decoramos con las rodajas de pulpo que habíamos reservado. Dejamos reposar en el frigorífico, bien tapado, hasta el momento de consumirlo.

Elaboración en Thermomix:
Colocamos las patatas enteras y con piel en el recipiente varoma y tres huevos en el cestillo, reservando el cuarto para la mayonesa casera. Echamos 500 ml de agua en el vaso, introducimos el cestillo con los huevos, tapamos y colocamos encima el varoma con las patatas. Programamos 15 minutos, en temperatura varoma a velocidad 2. Pasado el tiempo, retiramos el cestillo con los huevos, y dejando el agua en el vaso y las patatas en el varoma, programamos 15 minutos, en temperatura varoma a velocidad 2.
Una vez cocida las patatas, las pelamos cuando estén tibias y las cortamos en pequeños trozos. Hacemos lo mismo con los huevos cocidos, la cebolleta, los pimientos de piquillo y las patas de pulpo, reservando unas rodajas para la decoración final. Incorporamos los guisantes escurridos, salamos y mezclamos.
A continuación realizamos una mayonesa casera con pimentón, este ingrediente al gusto de cada uno, en mi caso le he añadido media cucharita antes de emulsionar la propia mayonesa. Para hacer la mayonesa en el Thermomix, echamos en el vaso el huevo, sal y pimentón. Programamos 1 minuto y 30 segundos en velocidad 4 y vamos echando lentamente 200 g de aceite, dejando caer este en forma de hilo para que emulsione bien.
Necesitamos unos 200 g de mayonesa que añadimos al resto de ingredientes y finalizamos, mezclando de nuevo.
Emplatamos y decoramos con las rodajas de pulpo que habíamos reservado. Dejamos reposar en el frigorífico, bien tapado, hasta el momento de consumirlo.

Consejos y trucos:
• Como cualquier ensalada de este estilo, podemos añadir más ingredientes. Ejemplos: zanahorias cocidas, lechuga, aguacate, tomate, tomate seco, maíz, aceitunas, pepinillos, atún, gambas cocidas, …
• A mí me gusta cocer las patatas que vaya a usar para ensaladas con su piel y al vapor, por un lado, porque no quedan con aspecto blando o «zapatuda», y después porque al cocerla con piel, se consigue que se mantenga el almidón y la fibra que estas contienen.
• Y hablando del almidón, si una vez cocidas las patatas, las introducimos en el frigorífico y luego nos las comemos atemperadas (sin calentar) se convierte en almidón resistente, que se llama así porque resiste a la digestión; por lo tanto, no se absorbe y actúa como una fibra, teniendo efecto prebiótico, algo muy bueno a nivel digestivo.

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